Si la casa joyera Chopard goza del prestigio y la fama que hoy en día tiene, se debe a más de 150 años de historia marcados por la búsqueda de la excelencia. Pero, sobre todo, al empeño de dos familias. Por un lado, la dinastía Chopard, encabezada por el fundador de la marca, Louis-Ulysse. Que a sus tan solo 24 años de edad fundó su propio taller de relojería, en donde su principal enfoque era el desarrollo de relojes de bolsillo y cronómetros precisos. Mientras que por el otro lado la familia Scheufele, en 1960 compró la compañía. Ellos han sido quien impulsaron a Chopard a ser una de las joyerías más prestigiosas y famosas alrededor del mundo.

Karl Scheufele III y su esposa Karin continúan trabajando en la em- presa. Aunque ahora quien está a cargo de la presidencia son sus dos hijos. Caroline Scheufele es la responsable de las colecciones femeninas y la Alta Joyería, y su hermano, Karl-Friedrich Scheufele, está a cargo de las colec- ciones masculinas y de Chopard Manufacture en Fleurier.

La dirección por la cual han sabido llevar el negocio familiar, las alianzas comerciales y la excelencia de sus artesanos la convirtieron en un referente de la industria de alto prestigio.
En cuanto a los relojes y sus ensambles de Chopard, todos son hechos en su propia fábrica. Con sede en Suiza, conocida por ser uno de los puntos de referencia en lo que respecta a precisión de relojería. Su increíble talento ha sido reconocido por el premio “Goldene Rose” de Baden-Baden en varias ocasiones, así como el “Diamond International Awards”. Estos fueron los relojes galardonados: Améthyste, Pasodoble, Happy Diamonds, Cascade y Concorde.

El diseño de Chopard se caracteriza por ser clásico, elegante e impe-recedero. Sin embargo, además de confeccionar piezas exclusivas y hermosas para medir el tiempo, han tomado inspiración en carreras de coches. Para las cuales presentaron su colección 1000 Miglia, su primera colección de relojes deportivos. Pocos años después de esta brillante colaboración, Chopard se convierte en el cronometrador o cial del pres- tigioso Grand Prix de Mónaco.

Sin embargo, la casa relojera tenía mucho más que ofrecer que solo alta precisión. Y Caroline Scheufele fue la encargada de llevar a la marca a otras alturas. Las piezas de joyería para dama que diseñó eran tan deslumbrantes que rápidamente se volvieron el accesorio deseado por todas las actrices, celebridades, socialités y la aristocracia.
1998 marcó la unión del Séptimo arte con la joyería Suiza, convir- tiéndose en el socio o cial del Festival de Cannes y diseñando la pres- tigiosa Palma de Oro. Cada paso por la gran alfombra roja que sube por las escaleras del Palais es una plataforma para los actores y actrices, modelos, y celebridades puedan portar estos tesoros. Las joyas más hermosas, ostentosas y caras del mundo visten a los invitados.

Para celebrar el 60 aniversario del festival y los 10 años de la mano de Copard, presentaron la colección de la alfombra roja con 60 piezas de alta joyería en 2007. Desde entonces, la colección ha crecido por una cada año como una marca simbólica para cada edición del festival.

 

Este año, la colección presentó 70 creaciones únicas con colores vivos que ilustran la experiencia del taller de alta joyería. El corte de cada piedra preciosa, la variedad de formas y colores de las gemas nos han dejado sin aliento.
Pero ahí no termina el vínculo entre Chopard y el cine, puesto que para eventos como los Oscares, los Globos de Oro, los Emmy ́s entro otros, las acreedoras de su reconocimiento portaron joyas Chopard para recibir su premio.¿Será casualidad o verdaderamente es el amuleto de la suerte para las actrices? Mientras no estemos seguros de eso, lo único de lo que sí podemos estar es de que quien posee una pieza Chopard es bastante afortunado. Pues la creatividad, el diseño y su tecnología punta han sido las herramientas secretas para liderar el mundo de la alta relojería y la joyería de lujo.